Qué tiene que darte tu abogado. Y lo que te doy yo.
Lo más importante que tiene que darte tu abogado es algo muy simple pero muy difícil de conseguir: que confíes en él.
Que estudie tu caso, que lo defienda como si fuera suyo (mejor aún, porque los abogados muchas veces lo nuestro no lo defendemos por falta de tiempo), que se obsesione con el asunto hasta entenderlo mejor que tú mismo, que le dé igual que sea de mil euros o de un millón, porque lo importante es que tú salgas ganando. En eso soy buenísima.
Si no sé hacerlo, te lo diré. Si no sé hacerlo pero puedo aprender, te lo diré también y, si me das el ok, me dejaré la piel en ello. Si sé hacerlo, ni te lo imaginas.
Conmigo tendrás:
Ventajas frente a un despacho tradicional
Lo que gano al no ser un gran despacho. Y lo que ganas tú.
Hablas conmigo, no con un buzón compartido.
La persona que te escucha es la que diseña la estrategia y la que ejecuta.
Adapto mi forma de trabajar a cómo funciona tu empresa, no al revés.
Menos estructura, menos costes que repercutir, más margen para centrarme en lo importante.
Trabajo con un número limitado de clientes a la vez. Eso significa que no acepto todo lo que se me propone y que, a veces, también digo que no. Es la única manera de seguir teniendo el tiempo que necesita cada asunto.
Si crees que tiene sentido que hablemos, reserva una llamada breve. Si veo que puedo ayudarte, te lo diré. Si no, también. Sin compromiso, sin letra pequeña y sin seguimiento pesado después.