Quién soy
Abogado en Zaragoza
Mi nombre es Marian Carnicer Cañada y mi padre lo fue prácticamente todo en el mundo de la abogacía. Eso quiere decir que crecí con un discutidor profesional en casa y, claro, eso curte.
Siempre supe que iba a ser abogado. Estudié en Zaragoza y al terminar la carrera me fui a Madrid a estudiar un máster en Derecho de las Nuevas Tecnologías en ICADE. Madrid me gustó y aun más me gustaron las oportunidades que brindan los grandes despachos que allí se asientan, así que me quedé siete años más trabajando, primero en prácticas en Cremades y Calvo-Sotelo y después como asociado en Gómez Acebo y Pombo, en el departamento de Propiedad Intelectual, donde me especialicé sobre todo en asuntos que tenían que ver con la libertad de información y expresión y el derecho al honor, imagen e intimidad. Asuntos muy contenciosos que me permitieron curtirme en juzgados.
Fue desde luego un acierto comenzar mi carrera en un gran despacho. La formación, los asuntos, los profesionales, los clientes, la disciplina, el conocimiento, los contactos. Gómez Acebo y Pombo fue la mejor escuela.
Pero pasado un tiempo empecé también a valorar lo que había dejado en Zaragoza. Y es que no solo es que las mañas siempre tiremos al final para la tierra, sino que el despacho familiar me ofrecía la oportunidad de poner en práctica lo aprendido, de hacer crecer un proyecto personal y propio y, sobre todo, de aprender del mejor: Carlos Carnicer.
De mi padre no heredé un apellido para poner en la puerta, sino una forma de trabajar: esfuerzo, honradez, principios, tesón, tozudez bien entendida y capacidad de sacrificio.
Ahora él ya no está. Pero no olvido nada de lo que me enseñó.
Trabajo con un número limitado de clientes a la vez. Eso significa que no acepto todo lo que se me propone y que, a veces, también digo que no. Es la única manera de seguir teniendo el tiempo que necesita cada asunto.
Si crees que tiene sentido que hablemos, reserva una llamada breve. Si veo que puedo ayudarte, te lo diré. Si no, también. Sin compromiso, sin letra pequeña y sin seguimiento pesado después.